Catar más de 2.000 vinos cada año,
no es tarea baladí, incluso bastante menos agradable de lo que pueda
parecer desde el otro lado del escenario, pero a cambio nos permite, no
sólo tener una visión global de por donde van los tiros de la enología
española, sino descubrir novedades en las diferentes líneas en que cada
periodista trabaja.
Unos
buscan la tipicidad, otros la vanguardia, la moda, la noticia, incluso,
no pocos y más mde los que sería deseable, lo más rentable para el
medio en qué trabajan.
Nosotros nos hemos volcado en la
calidad y originalidad, pero al mejor precio. Simplemente es un
criterio de trabajo, ni mejor ni peor que otro, sencillamente es la
carta que a mi me gustaría encontrar en un restaurante.
Si tuviese
mil millones, aunque fuese de pesetas, quizás me gustaría poder comer
con los míticos Montrachet, Romanée Conti, St. Julian, Barolo, etc.
Elegiría restaurantes que tuviesen todos los gloriosos de España:
Cuesta de las Liebres, Termanthia, Valderramiro, Cirsium, Aurus, Viña
del Olivo, Amancio, L'Ermita, Trasnocho y demás barbaridades.
Pero
como ni es este mi caso, ni yo escribo para milmillonarios, pues me
parece mucho más interesante decirles que hay un vinito en Salamanca
que, por 3 €, nos va a dar muchas más satisfacciones que cientos de
esos que contratan macro campañas de imagen para que el pamplinas de
turno diga que ha comido con el vino de la boda de los príncipes.
Nosotros no jugamos con la publicidad y por tanto no tenemos porque tragar los sapos que ordenan los grandes presupuestos.

En la sección
Vinos, hay más de doscientas catas, escritas bajo estos criterios.