
3. Y tercera, pero no por ello menos importante: En el guiso deben participar, como agentes catalizadores de tan incompatibles sabores, la “Picada” y el “Sofregit”, entendiendo como “Picades” un majado hecho a mortero en que pueden intervenir numerosos ingredientes, desde la más elemental de ajo, huevo y aceite (hasta la mahonesa es una picada, según los doctores en la materia*), hasta las más complejas en que pueden intervenir las vísceras de los protagonistas, y como “Sofregit”, el tradicional sofrito español de ajo y cebolla en aceite de oliva, que puede enriquecerse con pimiento, zanahoria, tomate, o incluso un perfume de pimentón y hasta unas lonchas de tocino.
Así pues en toda receta de “Mar i muntanya”, deberían definirse cuatro campos, el de los ingredientes protagonistas de tierra y mar, el de la picada, el del sofrito y el del guiso en sí (para los cocineros de papel couché, se puede añadir un quinto de presentación que para ellos es fundamental)
* Queda registrada la discrepancia del participante Pepe Iglesias sobre que la mahonesa pueda ser una “picada”, ya que, si bien tradicionalmente se hacía en el mortero, esta no se maja, se liga, y por tanto le parece improcedente poder considerarla como una picada de “Mar i muntanya”, aunque el doctor Fabré justificó su presencia en su epístola de 11 agosto 2007 argumentando que “una sola puñetita más (fruto seco, perejil, ajo, membrillo...) y ya se requiere (machacar) del almirez, con lo que es una picada.” (véase Diálogo de Besugos y Gorrinos).
Momento histórico en que los doctores en gastrosofía pura, D. Miquel Fabré y Pepe Iglesias, firman los acuerdos definiitivos sobre el Estatut del Mar i Muntanya. En los jardines de la villa Fabré-Capdevilla, en Vilasar de Mar, a 18 de Julio de 2008, año santo jubilar de Covadonga.
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